La actual crisis que vive España, muy al contrario de lo que la mayoría del personal piensa que fue a raíz de la caída de Lehman Brothers el 15 de septiembre de 2008, empezó el 27 de febrero de 2007 cuando una cotizada, Astroc, se hundió en el mercado continuo español. La locura vivida en el principio del siglo XXI llegaba a su fin. Desde entonces el vecino del sur no ha levantado cabeza. Y no ha levantado cabeza porque sus dirigentes han sido llana y simplemente nefastos. 

 

 

Administrar la abundancia es la cosa más fácil de todo el mundo mundial; lo realmente difícil, donde de verdad se demuestra la categoría de las personas es cuando se ha de administrar la miseria. Y es la gestión de la miseria lo que ha ido dejando al descubierto las enormes dificultades, por no hablar de incapacidades, de toda ésa clase dirigente para solucionar problemas y para sacar adelante cualquiera de sus ilusorios y alucinantes proyectos prometidos.

A estas alturas de la película y tras más de doce años de crisis se puede afirmar que nuestros dirigentes políticos tienen serios problemas; parece ser que tenemos algún tipo de disfunción que nos impide conseguir unos gobernantes y políticos mínimamente competentes. ¿A qué es debido este nivel tan pobre? ¿Qué está ocurriendo con la política? 

 

 

Para tratar de intentar entender el asunto hay que empezar por explicar el proceso de selección de nuestros políticos lo que nos puede ayudar a entenderlo mejor. Las trayectorias de los "potenciales" representantes políticos son de dos tipos: por un lado las personas externas a los partidos con impecables carreras profesionales fuera de la política y que, por compromiso personal, estarían dispuestos a participar en la vida pública. Estos podrían ser abogados prestigiosos, economistas competentes, investigadores de primera o  periodistas de éxito, por poner unos ejemplos. Por otro lado tenemos a gente que lleva metida en los partidos desde su más tierna infancia, ligados a las burocracias tradicionales del aparato. Son perfiles que en general siempre ha vivido por y para la política.

 

 

Imaginen por un momento que haya que poner a personas de ambos grupos a pugnar por liderar una lista electoral. Para los del primer grupo ostentar un cargo es opcional y su participación puede suponer, en la mayoría de los casos, un coste de oportunidad importante. Cuatro años dedicados a la política sin sacar una sola publicación académica puede ser letal para la carrera de un científico. Sin embargo, en el caso de los individuos que viven esencialmente del partido, conseguir un cargo político no es una opción, sino que se puede convertir hasta en una cuestión de supervivencia. Siendo esto así, el incentivo para pugnar por el cargo es mucho más fuerte para el mediocre del partido que para el que viene de fuera o acaba de llegar. Además en casi todos los partidos políticos se suele recompensar la "lealtad", la "voz" y la "salida", pero entendidas a "su manera", que no como las entiende el resto de la población. La "lealtad" se valora según sea el grado de "sumisión" mostrado ante la "cúpula dirigente". Para los de fuera, normalmente poco proclives a "someterse" ante la ignorancia, al entender que su "voz" apenas va a tener peso dentro de la organización optan por la "salida". Por lo tanto a nadie puede sorprender que el nivel de nuestra política esté lo siguiente de bajo mínimos. Las maquinarias de los partidos ayudan a espantar el talento mientras que premia a aquellos que subsisten gracias a la obediencia ciega a sus cúpulas. Es decir, que terminamos teniendo políticos sin ninguna experiencia, a la par que muy dogmáticos, ya que su única socialización proviene de ése partido que le "cuadricula" la cabeza. ¿Y a alguien en su sano juicio le puede entrar en la cabeza que los menos capaces pueden solucionar algo?

 

 

China, país un poco más grande que el nuestro, con un PIB que en el 2013 creció un 7'8%, en 2014 un 7'3%, en 2015 un 6'9%, en 2016 un 6'7%, en 2017 un 6'9% en 2018 un 6'7% y ante la real posibilidad que en 2019 puede caer por debajo del 6'5%, otras voces hablan del 6%, ha rebajado su IVA del 16% al 13%, además de activar rebajas fiscales por valor de 289.310M$. Nosotros como sabemos más que los chinos, nos encaminamos hacia todo lo contrario. Del 4'5% de IGI hacia un IGI, como mínimo, del 15%. A toda la clase media/baja ésa locura la va a acabar de rematar.

Sin talento entre nuestra clase dirigente, jamás saldremos adelante. Y si los egos de toda ésa clase dirigente, la de menor talento, extienden cheques que sus bolsillos no pueden pagar, un nuevo batacazo está garantizadísimo. 

 

 

¿De verdad a alguno de ustedes le queda ganas de cuatro años de más de lo mismo? ¿A quién le apetece cuatro años más de Desgovern dels millors? ¿Quién quiere recuperar el "modelo anterior"? 

 

 

 

 

 

¡¡En las próximas elecciones no les demos ni un solo voto!!

¡¡Ja no us tenim por!!

 

 

 

 

 

Intenten ser felices. 

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