Mientras el resto del mundo sigue impasible en su avance, nuestras neoelectas autoridades andan, por lo visto, turnándose en sus vacaciones. Y como son incapaces, por lo visto, de no ponerse de acuerdo ni en irse de vacaciones la misma semana, pues hete aquí que el país se vuelve a paralizar dos semanas. Como si el país no tuviera la imperiosa necesidad de salir de una vez de éste estado de inactividad permanente.

Y para que puedan ver con sus propios ojos, una imagen siempre vale más que mil palabras, les pongo una que es más que esclarecedora: 

 

 

Esto es lo que ha ocurrido el año pasado con la gente que tiene dinero; y les vuelvo a insistir otra vez en lo mismo, aún a fuerza de hacerme pesado: "el dinero cuando huele problemas, desaparece". El dinero es la cosa más miedosa que existe en el mundo. Y sus propietarios lo saben. Lo aprenden en primero de párvulos. Pues bien, ¿qué hace Andorra frente a toda esta migración de millonarios? Nada. Peor, menos que nada. Y digo menos que nada porque en vez de legislar para favorecer atraer una parte significativa de ése potencial dinero, andan liados en crear la marca, pero sin dar ningún contenido a la marca. ¡¡Delirante!!

 

 

Y los que se han apoderado del poder, incapaces de encontrar ninguna solución positiva para sacar el país del profundo pozo en el que ellos mismos nos han metido, han vuelto una vez más a las andadas al reutilizar la requetevieja táctica política de infundir miedo a su ya más que atemorizada población. "O ellos, o el caos". 

 

 

Y muchos de ellos, entre sumisos, estómagos agradecidos y cobardes, han vuelto a caer. (Tan solo hace falta observar que después de hacer todo lo que han hecho, todavía han aumentado sus votos respecto al 2015. ¡¡Asombroso!!).

¿Utilizamos por enésima vez la vieja táctica del avestruz y nos ponemos todos de acuerdo en que en Andorra no hay problemas, o empezamos por reconocer que tenemos unos cuantos problemones, que es paso previo a comenzar a ponerles soluciones? ¿O acaso prefieren hacer como nuestros vecinos que siguen negando sus problemones? Si no tienen problemones, ¿por qué están en alerta terrorista cuatro? ¿Por qué no se atreven a poner la alerta terrorista cinco? ¿Por qué hay tantos y tantos agentes del orden en sus calles? ¿Por qué se protegen símbolos de las religiones? ¿Por qué se registran a todos sus ciudadanos en aeropuertos y estaciones de tren? Dicen no tener problemones, pero sus actos evidencian todo lo contrario.

 

 

Si hubieran hecho caso y hubiera prevalecido el interés general y nacional, el de todos, sobre sus propios egos, ahora no estaríamos hablando de todo esto; un 28-0 y cap a casa. Pero no han sido capaces de hacerlo. Y el pueblo, así lo ha entendido. (Observen en los resultados la cantidad ingente de votantes que han pasado de ir a votar ante ésa falta total de cohesión y la incapacidad manifiesta de encontrar un líder de consenso. No se puede pretender que la gente vaya a votar por descarte).  

 

 

Pero todavía hay partido. Y todavía hay partido porque entre los electores de los que van a estar enfrente de los anteriores gobernantes hay muchos votantes que están más que hartos de todos ellos. Votantes que han visto cómo sus proyectos de vida se venían abajo por el no saber hacer de toda ésa panda. Profesionales que han acabado aborreciendo su profesión, después de dedicar toda su vida. Y todos estos votantes, jamás perdonarán que la gente en la que han depositado su confianza, toda ésa gente a la que han apoyado incondicionalmente a lo largo de ésta campaña, les acabe traicionando pactando con los anteriores gobernantes. Sería el colmo de todos los colmos del mundo mundial. 

 

 

Andorra era uno de los mejores países del mundo. Era. Y puede volver a serlo. Tan solo hace falta que entre todos nos lo propongamos. Y cuando digo todos, es todos. Y todos no son solo los "amigotes", los de la "cuchipandi" y otros especímenes parecidos. Y no hay que obviar que en Andorra hay talento, y mucho. Talento que en muchas ocasiones ha sido soterrado por la mediocridad gobernante. Y ése talento está dispuesto a aportarlo por el bien común. Porque el talento es generoso, inmensamente generoso. Y por mucho que los anteriores gobernantes se hayan empeñado en relegarlo, el talento sigue ahí. Y si no, miren algunos nombres entre las listas. Parafraseando al gran Josep Guardiola i Sala: "si ens aixequem ben d'hora, ben d'hora, ben d'hora, i sense retrets, creieu-me que som un país imparable".

 

 

¡Ay! si llegan a hacer caso y presentan una sola lista con todo el talento que hay repartido en varias de ellas...

 

 

 

 

 

 

 

 

Intenten ser felices. 

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