Al igual que Jordi Pujol nunca fue Catalunya, y mucho menos sabiendo lo que hemos llegado a conocer desde su premeditada confesión en julio de 2.014, ningún iluminado de DA, por mucho que se le proponga, ni ha sido, ni es, ni será Andorra. A estas alturas del despropósito continuado que desde el INFAME 10 de marzo de 2.015 padecemos todos los ciudadanos del país, el ahora pretender envolverse, histriónicamente, con la bandera y símbolos del estado para defender lo indefendible, no hace sino desenmascarar patéticamente la bajeza moral del personaje.

De los 10 ministros que todavía componen el Govern dels millors hay un par, por lo menos, de los que nunca nadie ha hablado nada de nada. ¿Acaso dichos ministros no tienen pasado o puede que nadie hable de ellos porque a lo mejor su pasado está limpio como una patena? Seguro que tienen pasado, como todos, pero también es seguro que dicho pasado es totalmente inmaculado. Lo mismo pasa con alguno de los 15 Consellers que la formación de DA tiene en el Consell General. 

En su escrito "Responsabilitat i transparència" del 6 de abril de 2.016  nuestro inefable ministro de finanzas escribía, y cito textualmente, lo siguiente: "Vaig ser apoderat de la societat panamenya Mariette Holdings Inc des de l’abril de 1999 fins al juny de l’any 2000. Aquells anys treballava en una societat andorrana que realitzava part de la seva activitat fora d’Andorra", nada que ver con lo aparecido en los llamados "papeles de Panamá", y cuya foto encabeza éste artículo, en la que se dice que el firmante es "tenedor", que no "apoderado", de todas las acciones de MARIETTE HOLDINGS INC, el 4 de febrero de 2.002!!!!! (Desde junio de 2.000 hasta el 4 de febrero de 2.002, pasaron unos cuantos meses...). "Lo que me preocupa no es que me hayas mentido, sino que, de ahora en adelante, ya no podré creer en ti". (Friedrich Wilhelm Nietzsche).

Julio César decía que sobre su mujer no debe recaer ninguna sospecha. Así lo recogió Plutarco, que contaba que un patricio romano, Publio Clodio Pulcro, estaba enamorado de Pompeya, la esposa de César y que, aprovechando una fiesta, entró en la casa de César, vestido de tañedora de lira, pero fue descubierto y castigado por ello. Sin embargo, Plutarco dice que César, aunque estaba seguro de que no había ocurrido nada deshonroso y de que su mujer le había sido fiel, repudió a Pompeya. El hecho parece ser cierto y dio lugar a la frase completa la mujer del César no le basta con ser honrada, debe parecerlo. Pero no vayan a creerse que todas atendieron estas razones, ya que hubo casos como el de Valeria Messalina, la mujer del emperador Claudio, que era y parecía, pero no honrada precisamente. 

Messalina, Messalina...

 

 

Intenten ser felices.

 

 

 

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