Dice el axioma (2.2) que el orden de los factores no altera el producto. (Un axioma para el que no lo sepa es “una proposición tan clara y evidente que se admite sin necesidad de comprobación”). Efectivamente si multiplicamos 3x2, el producto es el mismo que si multiplicamos 2x3. Las matemáticas, antes llamadas “exactas”, son así de contundentes. Qué pasa en el mundo real, y más concretamente en el mundo político? Pues exactamente todo lo contrario. Imaginemos que uno se carga de moral y decide pedir hora al Presidente de Gobierno de Andorra, el señor Toni Martí, para exponerle una situación. (Para el que tampoco lo sepa, decirles que un Presidente de Gobierno tiene la obligación de recibir a cualquier ciudadano que lo solicite, digan lo que digan ellos). Imaginemos que tal día, Protocolo te da cita en su despacho, y que el día llega. Mi exposición iría, más o menos, en los siguientes términos: “Buenos días/tardes, vengo a exponer mi situación personal a Usted, en la plena convicción que Usted podrá poner todos los medios a su alcance para ayudarme. Le explico: Desde que nací, en mi casa hemos gozado de una gran posición económica y eso me ha permitido gozar entre otras muchas cosas de, por ejemplo, chófer, cocinera, ama de llaves, gobernanta, mayordomo, señoras de la limpieza, varias, jardinero, lavacoches, secretario personal y otra gente a mi total servicio de la que, dicho entre nosotros, estoy más que satisfecho. Como Usted sabrá con motivo de la crisis que empezó en febrero de 2.007, no sé por qué todo el mundo se emperra en decir que fue en 2.008, mis ingresos han ido menguando y ahora mismo ya no tengo capacidad económica para mantener todo ése servicio al que tanto y tanto estoy acostumbrado. Dicho esto le ruego que me subvencione, a nivel personal, para que pueda seguir manteniendo mi estatus económico y social. Gracias”. Imagino que la respuesta que me daría mi Presidente de Gobierno, sería más o menos la siguiente: “Carlos, no sé por qué en Andorra todo el mundo me llama Carlos, te has bebido el entendimiento o qué te pasa? Cómo pretendes que te subvencione eso? Si no puedes mantener todo ése servicio, deshazte de el”!! Seguramente otro en mi lugar se levantaría, le estrecharía la mano y saldría cabizbajo de la reunión..., pero yo soy un poco más perseverante que el resto, y argumentaría: “Entiendo totalmente su postura, pero déjeme que le haga una reflexión: Usted me acaba de decir que si yo ya no puedo mantener mi estimado servicio, que me deshaga del mismo. Es normal que al disminuir mis ingresos, eso fuera lo lógico pero, siempre hay un pero..., por qué Ustedes, los Presidentes de todos los Gobiernos del mundo mundial, no se aplican el mismo cuento y hacen lo mismo. Al igual que a mi, sus ingresos han ido menguando paulatinamente desde el 2.007 y, sin embargo, Ustedes no solamente no se han desecho de todo lo que hace años ya no pueden mantener sino que, al contrario, han aumentado los gastos en todo aquello que ya no se pueden permitir. Ustedes siguen manteniendo, por tradición o por lo que sea, administraciones que no pueden mantener; funcionarios que se aburren constantemente porque nadie sabe qué carajo mandarles hacer; Ustedes se rodean de asesores, a no sé cuánto cotizan el gramo de su supuesto cerebro..., que no les sirven absolutamente para nada y, finalmente Ustedes pretenden que, todo y saber que mis ingresos han sufrido una significativa merma, yo siga pagando sus malditos impuestos para seguir manteniendo, artificialmente, su estado de bienestar, y el de sus amigos, colegas y otros varios”. Finalizada la reunión uno se iría sin la subvención, el NO ya lo tenía más que asegurado, pero por lo menos con el gustazo de haberle dicho en su cara lo que nadie tiene narices a decirles. Mientras sigamos todos callados..., ellos seguirán a la suya. Hasta cuándo?

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