Un poco de historia no tan lejana

"La dictadura se presenta acorazada porque ha de vencer. La democracia se presenta desnuda porque ha de convencer". (Antonio Gala).

A lo largo de la Historia siempre han habido ejemplos claros de acabar con la "libertad de expresión". Quién no recuerda el asalto por parte de un grupo de oficiales a la revista satírica "Cu-Cut", el 25 de noviembre de 1.905, por un chiste que los militares cosideraron ofensivo, o el cierre del campo del F.C. Barcelona en Les Corts, el 25 de noviembre de 1.925, por una pitada al himno español y que provocó el exilio de su presidente Joan Gamper. La "prensa libre" y la "libertad de expresión" fueron totalmente prohibidas tras el triunfo de Franco en la guerra civil y empezó desde el inicio de la dictadura. Se impuso una fuerte censura de las ideas liberales y de izquierda, y las críticas al régimen no eran permitidas. Se dieron episodios de quemas de libros y de prohibición de publicar revistas o libros en catalán, gallego y euskera. La Ley de Prensa de 1.938 estableció la censura previa en todo el territorio rebelde (luego se aplicó a todo el país) y el dirigismo informativo, esto es, desde el gobierno de la dictadura se indicaban las consignas que se tenían que repetir. Hubo decretos y órdenes que siguieron prohibiendo la libertad de expresión y profundizaron dicha censura en los siguientes años: 1.942, 1.946, 1.953, 1.956 y 1.957. En 1.966, el entonces ministro de la dictadura Manuel Fraga publicó una nueva de prensa. Esta nueva ley suavizaba sobre el papel las prohibiciones sobre prensa y libertad de expresión, pero en la realidad no fue así. Las críticas al régimen continuaron prohibidas, así como la censura previa a pesar de la aparente apertura, esta última con el principio de la responsabilidad civil y penal para los periodistas que infringieran la ley.

En la extinta URSS, la Constitución de 1.936 garantizaba la "libertad de prensa" a condición de que "coincidese con los intereses de los trabajadores y sirviese para fortalecer el régimen socialista". Más adelante se impondría la "intelligentsia creativa" promovida por Andrei A. Zhdánov que llevaría a cabo una política cultural xenófoba conocida como la "Zhdánovschina" ("el reino de Zhdánov"). 

Pero si hay un ejemplo claro de salvajada total contra la libertad de expresión ése no fue otro que el "Reichsministerium für Volksaufklärung und Propaganda" del inefable Joseph Goebbels. La ley que reglamentó el quehacer del Ministerio de Propaganda durante la dictadura NS, promulgada el 30 de junio de 1.933, indica que el ministerio debe servir: "(...) für Zwecke der Aufklärung und Propaganda unter der Bevölkerung über Politik der Reichsregierung und des nationalen Wiederaufbaus zu dienen", que más o menos viene a decir: "para los fines de ilustración y propaganda en la población sobre la política del Gobierno dell Reich y para la reconstrucción nacional". Pero un Ministerio de Propaganda no bastó por sí solo para cimentar y difundir la ideología del Estado NS en Alemania. Esta necesitó, además, otros métodos en el área cultural que en gran parte fueron de competencia del Ministerio de Propaganda. La dictadura del NSDAP estableció mediante leyes un control y vigilancia absoluta de toda la producción cultural del país. Con los decretos de emergencias del 28 de febrero de 1.933 (Notverordnungen zum Schutz von Volk und Staat = Decretos de Emergencia para la Protección del Pueblo y del Estado) se permitió al Estado ejercer una fuerte restricción de la libertad de opinión, de la libertad de prensa y de las libertades individuales; al mismo tiempo estos decretos "legalizaron" los registros de viviendas, la confiscación y la intervención de bienes

Hitler, en un discurso el 24 de marzo de 1.933 ante el parlamento alemán, habló de "la necesidad de realizar una "limpieza" en la vida intelectual del país. Los resultados fueron claros en el sector de la prensa: todos los medios impresos considerados como pertenecientes a la oposición - primeramente el Partido Socialdemócrata de Alemania (SPD) y el Partido Comunista de Alemania (KPD) - fueron confiscados inmediatamente después en un par de semanas. Y no únicamente los medios sino también los bienes inmuebles y los terrenos de los editores, sus cuentas bancarias, sus imprentas, vehículos, etc. Todo lo que fue confiscado fue vendido en precios simbólicos a las diferentes estructuras y filiales del NSDAP en Alemania. Al SPD se le confiscaron 120 casas editoriales e imprentas y al KPD unas 20. Los medios impresos del SPD y del KPD y sus bienes pasaron a ser controlados por el NSDAP, así lograron por primera vez levantar una prensa a nivel nacional. Para su financiación, los bancos alemanes le otorgaron créditos en condiciones favorables y otorgaron al mismo tiempo órdenes comerciales a las imprentas-NS, de esta manera la prensa-NS pudo obtener sólidas bases de funcionamiento. En este escenario había quedado, no obstante, una prensa que abarcaba un espectro de opiniones que representaban desde los valores liberales hasta conservadores, pasando por los religiosos; este espectro conformó la gran mayoría del ente de la prensa en los inicios de la dictadura-NS, siendo tolerada en gran parte. Sin embargo, el edicto de Hitler del 3 de abril de 1.933 puso las condiciones bajo las cuales esta prensa podía ejercer sus labores: para poder publicar medios impresos, para crear otros a los ya existentes, darles un nombre, o para designar a un nuevo director o jefe de redacción es necesario obtener un "certificado de confiabilidad política"; y este "certificado" sólo lo podía extender el Ministerio de Propaganda. Esta prensa fue sometida definitivamente a la voluntad política del NSDAP por una orden de Max Amann, el Presidente de la "Cámara de Prensa del Reich" (Reichspressekammer), mediantes las llamadas "Disposiciones de Amann". Para cumplir con sus tareas, el Ministerio de Propaganda fue dividido en nueve departamentos: "Gabinete Jurídico y de Administración, Propaganda, Radio, Prensa, Cinematografía, Teatro, Arte, Literatura y Exterior". 

El malentendido "nacionalismo" y la "xenofobia" ya se han instalado en muchos países, parece ser que con tendencia a la persistencia. Las cruzadas contra la "libertad de expresión" y la "libertad de prensa", ya empiezan a ser consideradas normales, incluso hasta a nivel de calle.

Lamentablemente no hemos aprendido absolutamente nada de nuestra historia no tan lejana. El mundo, si nadie lo remedia, solo puede ir a peor.

 

 

 

 

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