Antonio, nuestro cada vez más triste, afligido, apenado, entristecido, apesadumbrado, atribulado, pesaroso, mohíno, mustio, taciturno, compungido, cariacontecido, cabizbajo y aislado Antonio, parece que sigue empeñado en llevar su desatino hasta sus últimas consecuencias.

Si observamos el más próximo calendario, podremos verificar que el juicio del mal llamado "caso BPA" se va a reprender el 17 de septiembre, apenas unos días después de Meritxell. Y Antonio, que gracias a los dioses ya no se va a poder volver a presentar para ser Cap del Govern dels millors, a su vez, pretende hacer un debate de orientación política por esas fechas. (Por favor, que alguna alma caritativa le regale una brújula para que por lo menos se entere de una vez por todas dónde narices está el norte). 

Y Antonio, claro está, necesita más que respirar que ésa justicia que él denomina "independiente", que eso de lo que tanto presume, la "separación de poderes", tengan la "rara habilidad" de encontrar lo que durante meses y meses nadie ha encontrado ni en Banca Privada d'Andorra, ni en Banco de Madrid, ni en Interdin SA., ni en Banca Privada d'Andorra Panamá

 

 

Como ya les anticipe en mi último artículo la Batlle está poniendo toda la carne en el asador para reabrir el tema del dinero de aquellos venezolanos que según tengo entendido el propio Tribunal de Corts, a mediados de 2014, obligó a desbloquear atendiendo que no hubo bastantes indicios disponibles para considerar que aquellos dineros provinieran de ninguna actividad ilícita. Desde mediados de 2014 tampoco ha habido ningún movimiento de dicho dinero ni, que se sepa, ninguna información nueva. Entonces, ¿a qué obedece ésta nueva maniobra por parte de la Batlle? Ustedes mismos.

Y mientras Antonio y sus cada vez menos partidarios nos muestran día tras día su más absoluta desesperación, el futuro próximo que le espera a Andorra es nigérrimo. La misma Fitch no ha incluido en su último informe sobre Andorra los costos potenciales de los daños financieros de la demanda presentada por los antiguos propietarios de Banca Privada d'Andorra contra el gobierno en sus proyecciones de finanzas públicas. A estos costos potenciales que Fitch contempla, añadan los costos de las indemnizaciones que los miles y miles de afectados a los que la más que desdichada decisión de intervenir BPA partió la vida por la mitad, van a demandar. A todo eso, añadan las indemnizaciones por todos los daños y perjuicios que les vengan a la cabeza, como pueden ser, reputacionales, psicológicos, psiquiátricos, clínicos, etc... ¿A cuánto va a ascender el TOTAL de la broma? ¿Andorra tiene capacidad para responder a ésa cantidad? ¿Se irán de rositas ésta gente que nos han metido a todos en éste embolado?

Y volverán a salir con que el martillazo lo hizo el FinCEN, que BPA desde que el FinCEN aplicó el 311, estaba más que muerta y enterrada. Pero al Juez Dabney L. Friedrich al que el FinCEN está pretendiendo tocar aquello que no suena, va a obligar a sacar a la luz pública todas y cada una de las comunicaciones previas al INFAME 10 de marzo de 2015, que hubo entre Andorra, EE.UU. y España, en las que se podrá leer lo que durante todo éste tiempo unos y otros, y otros, nos han negado una y otra vez. (Al menos todas las comunicaciones en las que intervino alguna institución andorrana han estado ocultas en Andorra todo éste tiempo. Y cuando ése día, ¿dónde se va a esconder toda esta panda?

Antonio pudiste luchar frente al FinCEN, frente a los EE.UU. y España por BPA, no dejaba de ser una entidad bancaria andorrana, por sus accionistas, muchos de ellos andorranos, por sus muchos trabajadores, muchos de ellos andorranos y por sus miles de clientes, muchos de ellos andorranos, desde muchísimo antes del INFAME 10 de marzo de 2015. ¿Por qué no lo hiciste?

 

 

 

 

 

 

Intenten ser felices.

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