Un peís en el que las personas cuentan que hace apenas unas décadas una parte importante de su población tuvo que emigrar porque aquí se las pasaban más que canutas.

Un peís en el que las personas cuentan que a raíz del periodo más sangriento que ha vivido Europa y, sobre todo a que en los países vecinos faltaba de todo, unos pocos e ilustres conciudadanos vieron la gran oportunidad de aportar luz a tan tremenda oscuridad.

 

 

 

Un peís en el que las personas cuentan que la regla de las haches, humildad, hospitalidad, honestidad y honradez era la única y genuina Marca Andorra

Un peís en el que las personas cuentan que algunos supieron crear un genial marco económico en el que los visitantes, sin que ellos fueran conscientes, mantenían la entonces liviana estructura del peís

Un peís en el que las personas cuentan que cuando llegaba la jubilación de cualquier funcionario se le regalaba hasta un reloj.

Un peís en el que las personas cuentan que el peís no tenía deuda y que no había ninguna necesidad de estar emitiendo deuda constantemente ni mucho menos pagar intereses absurdamente.

Un peís en el que las personas cuentan que la justicia y la policía dependían de los entonces Delegados Permanentes, que a su vez estaban representados en el peís por los Vegueres, con lo que se evitaban los "favoritismos", la "endogamia" y otras atrocidades que ahora se están produciendo y padeciendo. Y que los pocos jueces que habían en la época actuaban más bien como el típico juez de paz de cualquier pueblo del entorno. 

Un peís en el que las personas cuentan se seguía el ciclo de la naturaleza; sembrar, regar, perseverar y cosechar. Y se sabía que en muchas ocasiones, por causas externas, después de sembrar, regar y de perseverar no siempre se llegaba a cosechar

Un peís en el que las personas cuentan que toda la población era conocedora que en el único sitio que la palabra éxito va por delante de la palabra trabajo es en el diccionario.

Un peís en el que las personas cuentan que el sacrificio formaba parte del ADN de la población.  

Un peís en el que las personas cuentan que el cap de casa recogía la caja del negocio, realizaba los pagos y de los beneficios repartía entre el resto de la familia. Y había tantos y tantos beneficios que podían cambiar de Mercedes todas las veces que hiciera falta. 

Un peís en el que las personas cuentan que los políticos de la época tenían pocos estudios y mucho seny. Todo el seny que les falta a todos los masterizados y remasterizados políticos actuales.

 

 

Un peís en el que las personas cuentan que los maestros hacían de maestros, suponiendo que sirvieran para ello, y que los emprendedores hacían de emprendedores. Y lo más importante era que los políticos de entonces no se dedicaban ni a fastidiar ni a perseguir a los emprendedores sino a protegerlos.

 

 

Un peís en el que las personas cuentan que la mayoría de los bancos nacionales estaban tutelados por entidades bancarias extranjeras porque en el peís nadie sabía hacer de banquero. 

Un peís en el que las personas cuentan que la pirámide de mando era vertical y de arriba abajo, no de abajo arriba. 

Un peís en el que las personas cuentan que el peís por su pequeño tamaño y a diferencia de un cortijo del mismo tamaño, en el que hay un solo propietario y un capataz, aquí todo el quiso se puso a mandar. 

 

 

Cuando alguno de estos iluminados descubrió que se podían matar moscas a cañonazos, el panorama cambió de forma radical. Hoy en día las personas cuentan que estamos en un peís endeudado, con toda la sociedad dividida, más bien del todo quebrada, con un modelo económico obsoleto y que la falta total de talento de nuestros dirigentes impide que el peís avance adecuadamente.

 

 

Ya se sabe que en esta vida no hay nadie imprescindible; pero hay algunos mucho más prescindibles que otros. Que Messi puede llevar el botijo del equipo es más que evidente. Pero pretender que el del botijo haga de Messi es un locura, además de desaprovechar el talento de Messi

 

 

Y cuando se trabaja en equipo, y más por el bien común, hay que aceptar el talento del que lo tiene y ponerse a disposición de las órdenes del entrenador, con la mejor actitud, para ser el mejor en la labor que se asigne. 

 

 

Y no, no se trata de mantener las manos alejadas del volante. Se trata de no conducir si no se está en condiciones. 

¿Quieren que les diga para lo único que cuentan las personas para toda esta panda? Para numerarse.

 

 

Vytautas Kevin Gerulaitis fue un gran tenista que como les ha pasado a otros muchos deportistas tuvo la mala suerte de ser coetáneo de deportistas excepcionales. Pero si hay algo que distinguía al bueno de Vitas del resto es que era un gran cachondo mental, capaz de reírse de sí mismo todas las veces que hiciera falta. La más sonada fue cuando ganó a James Scott Connors, tras haber perdido en más de 16 ocasiones contra él, convocó una rueda de prensa y dijo:

 

 

Andorra no se merece perder una vez, y otra, y otra, y otra, y otra, y otra, y otra..., por la falta total de talento que nuestros nefastos dirigentes han demostrado infinidad de veces. Andorra merece ganar, y ganar, y ganar, y ganar, y ganar, y ganar, y ganar, y volver a ganar. Pero Andorra, tal y como todos estos pretenden que siga jamás volverá a ganar. Andorra necesita volver a reinventarse. Andorra no se puede seguir permitiendo estar señalada en los foros mundiales. Andorra necesita con la máxima urgencia la verdadera separación de poderes. Que el ejecutivo se dedique a ejecutar, que el legislativo se dedique a legislar y que la justicia se dedique con total independencia a lo suyo. Y que el llamado cuarto poder, sobre todo cuando es público, es decir, de todos, trate a todos por igual y no a unos mejor que al resto. El privado, los que se han conformado con hacer de panfletos oficiales del estado, pueden seguir a lo suyo.

 

 

El próximo 7 de abril tenemos la posibilidad de dar un vuelco a la Historia de Andorra y así acabar con éste desaguisado. El mal de nuestro tiempo es cuando los necios guían a los ciegos. Un ignorante en el poder puede realizar cualquier barbaridad. Lo criminal es cometer barbaridades porque se tiene el poder de hacerlo. Vayan todos a votar. El no hacerlo o hacerlo en blanco no sirve para nada. Ni para lamentarse a posteriori.

 

 

 

 

¡¡En las próximas elecciones no les demos ni un solo voto!!

¡¡Ja no us tenim por!!

 

 

 

 

 

Intenten ser felices. 

 

 

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