Periodismo a l’ancienne

“Periodismo es publicar lo que alguien no quiere que publiques. Todo lo demás es relaciones públicas”. (Georges Orwell). En primer lugar he de decir que no soy periodista, ni pretendo serlo, pero añadiré que desde niño he leído todos los periódicos que han caído en mis manos. Lo veía hacer en casa. Mi padre me decía que información es poder. Y tenía razón. La información veraz y a su justo tiempo, en según que círculos, es el mayor y mejor activo. Poder tomar decisiones, en función de la información recibida, ha cambiado el mundo. Ha evitado guerras y/o las ha acortado. Ha permitido hacer grandes negocios y ha favorecido el desarrollo económico mundial. Pero la información también, lamentablemente, se ha convertido en un gran negocio a nivel mundial. Un negocio que, además, ha caído en manos de unos pocos que, cuando menos, intentan manejarla y manipularla. Qué pena!! Cuando saltó a la palestra el mal llamado caso BPA, que yo sepa al grupo BPA ése mismo día 10 de marzo, día de la mayor INFAMIA cometida por un gobierno contra la propiedad privada en Andorra, no le pasaba absolutamente nada, uno, que conoce lo manejada y manipulada que está la prensa en general y la de aquí en particular, me puse a hacer preguntas y, la verdad, es que decidí no hacer caso a toda esa prensa manejada y manipulada. Sabía, de antemano, que ahí no iba a encontrar respuestas a ninguno de mis porqués, y tenía cientos, miles, de porqués. Afortunadamente hoy en día la información se puede encontrar dónde quieras siempre y cuando seas capaz de filtrar el grano de la paja, que de paja hay, y mucha. (De pajeros mentales, ni hablamos). No pasó demasiado tiempo que alguien me habló que en Facebook, una gran persona a la que todavía no he tenido el gusto de conocer pero lo haré, había creado un grupo de afectados de BPA. En el foro empecé a ser consciente del infinito daño que todo esto estaba haciendo a afectados, clientes, trabajadores y accionistas a nivel personal. No voy a seguir insistiendo en el infinito daño que ésa mala decisión tomada ha hecho, y hará, al sistema financiero andorrano en particular y al país en general. Una vez en el foro, y ante la tremenda pasividad de muchos de sus foreros a expresar sus opiniones, yo no lo comparto pero lo puedo entender, quise ir más allá, y eso fue lo que me llevó a montar l’Altaveu. Hacía mucho tiempo que contemplaba la idea de crear un blog personal y todo éste affaire, me llevó a realizarla. Y l’Altaveu les puedo asegurar que no va a hacer relaciones públicas. De eso ya se habrán dado cuenta. L’Altaveu va a hacer periodismo a l’ancienne, periodismo decimonónico comprometido en la lucha contra los abusos de poder, sea cual sea su expresión, ése periodismo que, desgraciadamente, parece destinado a morir viendo la composición de los consejos de administración y de quiénes se publicitan en dichos medios. L’Altaveu está teniendo un seguimiento de veintitantos mil lectores, y todos y cada uno de esos lectores quiere saber “el perquè de tot plegat”. Y lo van a saber. No se va a limitar a linkar noticias del resto del mundo ni a reproducir noticias de agencias, que también, sino a dar noticias veraces, contrastadas y justo a tiempo. Se van a seguir temas que parece que a otros medios no interesan y que a l’Altaveu le encantan, a medida que vayan saliendo se van a hacer cruces de todo lo que nadie les ha contado, porque buceando en la información, aunque a veces parezca inconexa, siempre se acaba encontrando el cuánto, el cómo, el cuándo, el dónde y, sobre todo, el por qué. Soy consciente que l’Altaveu ya molesta a unos pocos. Esos pocos que pretenden eternizarse en el inmovilismo con tal de salvaguardar sus, muchas veces, intereses bastardos. Sé que lo leen. Sé que se acuerdan de mi santo padre y de mi anciana madre. Pero también sé que el resto de la ciudadanía también lo lee y eso me procura una infinita paz espiritual al saber que estoy ayudando a muchísima gente a recapacitar y no quedarse con los titulares de la prensa oficialista. Es por todo ello que, y siempre intentando ir más allá, he decidido que l’Altaveu devenga un diario digital, con periodistas y todo. Sé que me llevará mi tiempo, pero también sé que algunos periodistas del país, hartos de no poder ejercer libremente aquello que con tanta ilusión estudiaron, se van a acercar a conocer el proyecto. Lo sé. La plataforma es impecable. La máquina perfecta, y funciona de maravilla. Periodismo a l’anciennce pero con herramientas del siglo XXI. La mezcla perfecta. El resto, los contenidos, espero poder decir pronto que serán cosa “nuestra”. Hasta entonces intentaré seguir ofreciendo noticias que los demás, los que nos ignoran, los que se ríen o los que ya nos insultan, o no saben, o no quieren, o no les dejan publicar.

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