Es el declive, estúpidos

De Imperios en declive la Historia, que es nuestra mejor maestra, está llena de ejemplos, pero los humanos somos bastante dados a olvidar el pasado y repetir una y otra vez los mismos errores. Qué queda del Imperio Medo-Persa? O del Egipcio? O del Griego? O del Romano? O del Español? O del Inglés?... Es un hecho demostrado que el ejército más poderoso domina siempre al más débil; la fuerza y el poder económico siempre han avasallado a los débiles, pero tristemente todos esos Imperios sucumbieron por la ambición y corrupción interna. Si nos atenemos a la Historia, podemos concluir que los Imperios suelen tener siete etapas: explosión, comercio, riqueza, intelectual, decadencia, declive y colapso. No me quiero detener en las primeras etapas en las que el espíritu aventurero y los atributos masculinos contribuyeron al fortalecimiento del Imperio. Pasaré por encima de las etapas de comercio y riqueza, en las que los comerciantes se hacen cargo de los niveles más altos de la sociedad. Pero es la riqueza la que dará paso a la etapa intelectual y será la intelectualidad la que produzca eclécticos que se empiezan a oponer a los valores y creencias de los primeros líderes de los Imperios. Es en ese mismo momento cuando empieza la decadencia del Imperio al abandonar los principios de los verdaderos líderes como podían ser el sacrificio, el trabajo y la disciplina, para perderse, por ejemplo, en la retórica y en la búsqueda del sexo de los ángeles. Todo ello lleva a la decadencia moral, al debilitamiento y a la destrucción. Desaparecen los estadistas para dar paso a unos políticos que no saben distinguir entre su mano derecha y la izquierda. Acceden al poder prometiendo de todo a todos, cosa que es imposible. Los círculos de poder se llenan de auténticos bobalicones sin más mérito que ser familiar, amigo de infancia y/o compañero de estudios. Quiénes son los nuevos “héroes” de la nación? Pues eso; personajillos del tres al cuarto creados por las televisiones, gente sin oficio ni beneficio a los que no les importa mostrar, y demostrar, su más absoluta ignorancia y el más soez comportamiento. Y lo más trágico de todo es que una parte importante de nuestra juventud los admira, los imita y convencidos del éxito de sus héroes, se vuelcan en la vida fácil, en el entretenimiento fácil, en unos lujos que la inmensa mayoría no se pueden permitir, en las drogas, en el alcohol y en una desenfrenada actividad sexual sin orden ni concierto. Quién no recuerda al Emperador Nerón y sus fiestas-orgías llenas de peleles totalmente corruptos? El gran Séneca ya se quejaba de los aristócratas romanos de los que decía que se divorciaban para poder volver a casarse y se casaban para poder volver divorciarse. Mientras que por aquí seguimos celebrando, ocioseando y vacacioneando, el enemigo sigue avanzando sin prisa pero sin pausa. Acaso creen que serán misericordiosos con nosotros?

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