Al final juegan los once mismos cabrones

"Si votar sirviera para algo, estaría prohibido". 

 

 

Roberto Centeno González, ése doctor ingeniero de Minas y doctor en Ciencias Económicas, que no supo ver quién o quiénes recibían las comisiones de los contratos de petróleo en Kuwait, y que puso en un brete a Fernández Ordoñez, vean link aquí, explicaba el pasado 27 de febrero de este año, en Distrito Televisión, la reunión que hubo entre George Soros y Albert Rivera Díaz de Ciudadanos en un chalet de Somosaguas, para que hubiera un pacto PSOE-Ciudadanos, para la buena gobernanza de España. (Vean link aquí). Insisto, ¡¡27 de febrero de 2019!!

 

 

Pero Centeno no ha sido el único. También lo ha hecho la agencia de riesgo norteamericana Moddy's, ya me explicarán que narices hace Moddy's metiéndose en estos fregaos, en nombre de lo que ellos denominan el Nuevo orden Mundial, NOM. (Vean link aquí). 

 

 

Y para acabar de redondearlo, la heredera de la silla de su padre en el banco Santander, Ana Patricia Botín-Sanz de Sautuola O'Shea, recomienda a Pedro Sánchez Pérez-Castejón que pacte con Rivera. Y todo ello, según afirman todos ellos, por una mejor gobernanza de España. (Vean link aquí).

 

 

Y es que en esto de las elecciones democráticas, por lo visto, opina hasta el Tato, pero no se me vengan arriba, ni se hagan ilusiones, porque tan solo disponen unos pocos elegidos.

 

 

Según afirmaba Aristóteles la polis tiene sólo tres formas virtuosas posibles de gobernarse, a las que se contraponen otras tres formas degeneradas o viciosas: 

 - La monarquía, literalmente el gobierno de uno, que se degrada en tiranía. Y en la tiranía caben conceptos tales como el absolutismo, el despotismo y las dictadura

 - La aristocracia, literalmente el poder de los mejores, que se degrada en oligarquía. Y en la oligarquía caben conceptos tales como plutocracia, estado totalitario, teocracia, cleptocracia, estado policial y la patocracia, que es una combinación de las anteriores. 

 - La repúblicademocracia o politeiael régimen en el que gobierna la mayoría, sin perjudicar a la minoría, que se degrada en oclocracia, literalmente el poder de la muchedumbre. 

 

Váyanse ustedes aprendiendo la palabra, por si no la conocían, porque la van a disfrutar, la están ya disfrutando. Y es que al final a todos estos pocos elegidos les acaban creciendo los enanos. Y si no, vean lo que ha pasado en nuestro país. Un banco, piensen en verde, un Copríncipe, que a lo mejor tiene que ver, y puede que hasta mucho que ver, con el banco, que no piensa en irse por nada del mundo, y toda ésa colección de bancarios que no han hecho otra sino poner al país mirando a Cuenca. Con una enorme diferencia: en España algunos bancos y algunos banqueros opinan abiertamente sobre sus preferencias, primando, como no puede ser de otra manera, sus intereses. Aquí, como con todo lo demás, omertà

Y que todo se quede en eso porque en algún departamento, secreto, de I + D + I, en Prat de la Creu hace días que se ha implementado la ineptocracia, que a falta de una definición concreta de la RAE, se puede aplicar perfectamente la definición que corre desde hace días por Internet  atribuido a Jean Bruno Wladimir François-de-Paule Le Fèvre d'Ormesson. Ineptocracia: "Es el sistema de gobierno en el que los menos aptos para liderar son elegidos por los menos capaces de producir, y en el que aquellos miembros de la sociedad menos capaces de sustentarse a sí mismos o de triunfar son recompensados con bienes y servicios procedentes de la riqueza que le ha sido confiscada a un número cada vez menor de productores".

 

 

Y como que el fútbol no deja de ser una mala copia para la muchedumbre de la política, nótese que antes de la irrupción de las televisiones, y su dinero en publicidad, todos los equipos de fútbol eran de los socios, y que se convirtieron casi todos ellos en sociedades anónimas en manos de tan solo unos pocos elegidos, como en la política, les dejo un ejemplo de lo que acontece en el mundo del fútbol para que cada uno de ustedes lo extrapole a la política y saque sus propias conclusiones:  “Los lunes siempre pienso en cambiar a diez jugadores. Los martes, a siete u ocho. Los jueves, a cuatro. El viernes, a dos y el sábado ya pienso que tienen que volver a jugar los once mismos cabrones”. Quien así se expresaba ya hace unos cuantos años era el que fue entrenador del Real Madrid, John Benjamin Toshack tras un nefasto partido ante el Rayo Vallecano. Tres simples líneas para demostrar que el fútbol es cosa de jugadores y que, por mucho prestigio, currículum, nombre ilustre que tengas, los que se parten el trasero o no sobre el campo son siempre los mismos: los futbolistas.

 

 

Hay muchos ejemplos en el fútbol de casos sospechosos de conspiración, motines encubiertos, tiranía de los futbolistas o transformaciones extrañas y súbitas en el juego de un equipo cuando se ha logrado derrocar al entrenador. Recuerden, sin ir más lejos, lo sucedido con la selección francesa en el Mundial de África y el motín de Henry, Evra o Anelka contra Raymond Domenech, o el de la Inglaterra de Robson en el Mundial del 86; la Rumanía de Piturca tras el motín de Gica Hagi y Popescu, o el de Sandoval y los jugadores del Rayo Vallecano, o el de Benito Floro y el mencionado John Benjamin Toshack en el Real Madrid, o el de Radomir Antic o el de Gregorio Manzano en el Atlético de Madrid, o el de Benítez y el Valencia… Y los futbolistas siempre negarán la teoría de la conspiración, aunque posean un sexto sentido infalible para encontrar el punto débil o el momento frágil del entrenador. Son profesionales, se deben al club que les paga y se limitan a jugar y obedecer las órdenes del míster. Punto. Jamás preguntes a un jugador qué le parece que tal o cual entrenador haya sido destituido o por los rumores de tambores de guerra. No se mojan ni bajo la ducha. No lo necesitan. Su poder reside en el número y en los ceros de la cuenta corriente cada fin de mes y, como dicen los dirigentes del fútbol, siempre resultará más sencillo y más barato finiquitar el contrato de un entrenador que poner en la calle a once jóvenes pretensiosos.

A ver qué día vamos a madurar, y empezamos a saber emplear lo dicho por Clint Eastwood Jr. y como en el mundo del fútbol ponemos a todos estos jóvenes pretensiosos en la calle: "But I'd just like to say something, ladies and gentlemen. Something that I think is very important. It is that, you, we, we own this countryYes, we own it. And it's not you owning it and not politicians owning it. Politicians are employees of ours. And, so, they're just going to come around and beg for votes every few years. It's the same old deal. But I just think that it's important that you realize and that you're the best in the world. And whether you're democrat or whether you're a republican or whether you're libertarian or whatever, you're the best. And we should not ever forget that. And when somebody does not do the job, we got to let 'em go. Let 'em go".

 

 

 

 

¡Feliz día de la madre!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Intenten ser felices.