Éxodo (שׁמות) andorrano

La verdad es que a nuestro cada vez más triste, afligido, apenado, entristecido, apesadumbrado, atribulado, pesaroso, mohíno, mustio, taciturno, compungido, cariacontecido, cabizbajo y aislado Antonio no hay quién le entienda. (Yo creo que no se entiende ni él). A su cada vez más fútil intento de controlar a todos sus acólitos, adláteres, correveidiles, ahora pretende, en un nuevo delirio, controlar también a la oposición. ¡¡Lo de éste personaje es asombroso, estando a la altura del todavía ínclito ministro de finanzas y portavoz del Govern dels millors!!

El pasado jueves en el Consell General, y en una nueva demostración de su capacidad total de perder los papeles, espetó: “el senyor Pere López, el gran avantguardista dels drets laborals, prefereix anar a la internacional socialista en lloc de defensar els treballadors”, cuando, por lo que yo sé, el senyor Pere López había comunicado hace meses a Sindicatura que acudiría al Congreso del Partido Socialista Europeo que se celebraba en Lisboa en estas fechas. 

Nuestro cada vez más triste, afligido, apenado, entristecido, apesadumbrado, atribulado, pesaroso, mohíno, mustio, taciturno, compungido, cariacontecido, cabizbajo y aislado Antonio está nervioso. Muy nervioso. Las cuentas no le salen, y eso que la oposición se lo sigue poniendo a huevo. (Si le salieran, ya habría convocado elecciones, no les quepa la menor duda). Y es que Antonio & friends tienen un problema enorme porque si no ganan los suyos, apaga y vámonos. Una futura e hipotética "justicia justa", se lo harán pasar mal. Muy mal.

 

 

Si entendemos que las clases sociales son un tipo de clasificación socioeconómica que se emplea para establecer los grupos en los que se divide la sociedad de un estado, tomando en cuenta las características que tienen en común los individuos, entenderemos que los "adversarios" de Antonio & friends cada día que pasa son más numerosos; la clase alta, simplemente ha desaparecido de Andorra. Hace años que desde ésta tribuna venimos advirtiendo que si en el mundo hay algo que de verdad, de verdad de la buena, tiene miedo, es el dinero; y el dinero a la que huele desde lejos que pueden llegar problemas, desaparece. Así de sencillo. 

A la clase media, se la ha exterminado. Todos aquellos que en éste cada vez más triste, afligido, apenado, entristecido, apesadumbrado, atribulado, pesaroso, mohíno, mustio, taciturno, compungido, cariacontecido, cabizbajo y aislado peís, a imagen y semejanza de su Cap, cobraban muy por encima del salario medio, ya no existen. Los que ya han sido prejubilados, jubilados, despedidos, etc..., han salido del círculo consumista. Y los que todavía conservan su puesto de trabajo, y que viven con un "ay" en el cuerpo, también han desaparecido de dicho círculo, por si acaso.

Y la clase baja, estando tan desmesuradamente alto el nivel de vida en Andorra, el real, NO el que los del Departament d'Estadísitica afirman tan alegremente, no les queda otra que irse. Y se tienen que ir después de haber incluso nacido aquí, o llevar demasiados años, o de haber dejado lo mejor de ellos mismos. Y se van porque en Andorra no hay subsidio de paro, ni leyes sociales que protejan a todos aquellos que han dejado los mejores años de sus vidas en haber contribuido a hacer crecer éste peís

Pretender a estas alturas de la película de terror que nos han hecho tragar, así, a palo seco, que el Govern dels millors arregle los problemas es como pedirle al cáncer que se cure a sí mismo. Ellos son el problema y NO la solución. Y que ahora nos pretendan vender a un ministro, nada menos que el de asuntos sociales, justicia e interior, tiene guasa el tema, "asuntos sociales", "justicia" e "interior", que va a ser la solución a todos los problemas, ya nadie se lo cree. Cuando toda esta mala pesadilla acabe, él también saldrá en la foto de aquel Govern dels millors, únicos culpables de todos los males que padece éste peís, y cualquier ciudadano le podrá preguntar ¿y usted que hizo para evitar todo éste desastre?

 

 

Andorra, hasta hace no tanto, era la envidia de medio mundo y parte del otro. Hoy en día parecemos ciudadanos de regional preferente. Nadie, absolutamente nadie, en su sano juicio, quiere invertir en éste peís. Para los extranjeros lo que se ha hecho con ciertas familias andorranas, no tiene ninguna explicación. Y los extranjeros en su fuero interno piensan que si se ha sido capaz de hacer lo que se ha hecho, y que solo obedece a "rancunias", más propias del medioveo que de otra cosa, "sang i fetge" bramaban, qué pueden ser capaces de hacer con ellos...

Perdonen que me haga tan pesado pero la única solución que nos queda es que la oposición se deje de bobadas y que haga una lista única, para acabar de una maldita vez con toda ésta locura continuada que nos está tocando vivir a todos. Y lo tienen que hacer por los que aún seguimos aquí y por los que, desgraciadamente, se han tenido que ir. 

El Éxodo (שׁמות) andorrano hace años que comenzó...

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Intenten ser felices.